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Cazadora cazada

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Cazadora cazada

Era una noche más calurosa de lo normal.todo estaba tranquilo y en silencio, tiraba una pequeña brisa que hacía que mi pelo se elevase al viento. Me había puesto mis mejores galas para salir, un vestido negro escotado tan ceñido a mi piel como le era posible, de falda corta dejando ver las altas botas negras que le acompañaban,sin olvidar un llamativo y brillante collar que aseguraba que las miradas se dirigieran hacia donde me interesaba. Todo esto con la esperanza de encontrar un buen amante para que me acompañase esta noche a la cama, si es que era capaz de ganárselo.

Estaba sedienta de sexo y el calor no hacía más que alimentar a mis hormonas ya revolucionadas.

Me dirigí a un pub de la zona donde poder dar caza a alguien que pudiera satisfacer mis cada vez más apremiantes deseos,cuando entre había mucha gente y me puse al fondo en una esquina para poder controlar a todo el mundo.

Comenzó a sonar una hipnótica música que me gustaba y me hacía desear empezar a moverme. Me deje llevar bailando sensualmente cerrando mis ojos envolviéndome con la música. En un momento dado sentí como unos ojos se clavaban en mi cuerpo mientras bailaba. Había un chico apoyado en la barra que no dejaba de mirarme, repasaba mi cuerpo mientras yo me aseguraba de tentarle con mis movimientos. Era moreno, con una melena de pelo negro increíblemente liso,sus ojos eran grandes y expresivos de cuerpo delgado pero a la vez con algo de musculo que se dejaba a entrever por lo ajustada que llevaba la camisa y su mirada tenía algo misterioso que me atraía. Me hizo un gesto que me incitaba a acercarme hacia él pero no lo hice, quería saber hasta dónde se atrevía a llegar para ganarse ser el que me acompañara esta noche.

No tardó mucho en empezar a actuar disimuladamente fue cambiando de lugar acercándose más hacia mí,con solo un par de canciones más lo tuve tan pegado a mí cuerpo que podía notar casi su aliento sobre mi cuello. Creía que se acercaría con alguna escusa como la mayoría pero me equivocaba. Simplemente se quedó cerca de mí mirándome atentamente analizando cada curva de mi cuerpo, en un instante que me pillo vigilando sus ojos se clavaron en los míos. El solo sonrió, se giró hacia la barra para pedir una bebida a la camarera pero sin que sus ojos dejaran de vigilarme cada pocos segundos. Esta posó la copa a su lado,él no la cogió ni siquiera la tocó, sólo me miraba como si me insinuara que era para mí. La verdad que entre el calor que hacía y como me ardía el cuerpo por dentro no pude rechazar la invitación. Me acerque a cogerla y él simplemente me miraba sin decir ninguna palabra. Cuando por fin la terminé, él se alejó de mí saliendo del local. Pensé en lo raro que era lo que ocurría pero algo dentro de mí me hizo salir detrás de él a ver a donde iba. No sé aún si fruto de la curiosidad o porque no comprendía, porque se podía resistir a mis encantos.

Cuando llegué al exterior del local él se encaminaba hacia el fondo de la calle, hacía un parque bastante tranquilo que bien me conocía de otras ocasiones. Al principio le seguí hacia el parque pero al llegar a él me empecé a plantear que yo había salido de caza, pero en cambio ahora me adentraba en un parque oscuro, siguiendo a un completo desconocido en plena noche y me sentí como si los papeles se hubiera cambiado y yo fuera la presa. Empecé a retroceder hasta salir de nuevo a la calle hacia la protección de la luz, el se dió cuenta y se paró al ver que no me movía empezó a caminar hacia mí. De nuevo yo volvía a ser la cazadora que atraía su presa a sus encantos, a plena luz y en un sitio donde me sentía segura. Cuando por fin estuvo ante mi oí su voz por primera vez. Preguntándome si no era eso lo que estaba buscando y pidiéndole con mis bailes. Con una sonrisa perversa en mis labios me acerqué, hasta el punto que sintiera mi aliento sobre sus labios.

  • Puede que sea lo que quiero pero a mí no me lo dan, yo tomo lo que quiero y cuando quiero.

Lo siguiente que hizo, antes casi de que me diera tiempo a terminar mi frase, fue aprovechar nuestra proximidad para besarme. A lo que le respondí con una buena bofetada.

  • Como ya dije antes me gustan las cosas que yo quiero y soy yo quien las coge, no me las dan.

Él se rió mientras se encaminaba de nuevo al interior del parque,cuando ya pensaba que ya se había terminado todo le escuché decirme algo a lo lejos,estaba tan enfadada porque las cosas no iban como yo quería y el habló tan bajo que apenas entendí unas palabras sueltas. Algo parecido a que si tardaba mucho me quedaría sin nada. No entendía como se atrevía como me dejaba ahí plantada y se iba. Eso no podía quedar así, de modo que me adentré en el parque en su búsqueda.

Estaba en una zona apartada y oscura apoyado en un árbol mirándome fijamente, me acerque a él furiosa deseando decirle lo que se iba a perder esa noche e irme de una vez a buscar otro pero en vez de eso algo me impulsó a besarle nada más llegar,no soportaba la idea de que fuera él quien me besara en vez de yo a él, antes de que pudiera comprender que estaba pasando o como ocurrió estábamos tumbados sobre el suelo sus manos recorrían todo mi cuerpo mientras las mías se movían como si tuvieran vida propia desabrochando su camisa. Aunque por una parte estaba deseando parar mi cuerpo ardía y estaba demasiado excitada para poder detenerme,mis uñas se clavaban por su pecho arañando, sus manos  apartaban hábilmente mi vestido deslizándose dentro de mi ropa interior, cada caricia de sus manos me enloquecía, ya no me importaba nada más que aplacara ese deseo insaciable de sexo.

Empecé a desabrocharle los pantalones mientras notaba como sus dedos me recorrían por debajo del tanga estaba tan caliente y húmeda que en ese mismo instante podría haber introducido todos sus dedos dentro de mí, pero se conformó con solo un par.

Mientras él seguía moviéndose en mi interior podía notar como su lengua recorría mis pechos,yo apenas lograba cogérsela para sacarla de una vez de su ropa estaba deseando sentir como entraba en mi cuerpo pero no parecía que él tuviera aun esas intenciones. Por más que me acercaba a ella para que la metiera de una vez  él cambiaba de posición asegurándose que no lo lograra. Así que decidí cambiar de táctica,me incline hacia el quedando a gatas en el suelo justo a su lado y empecé a recorrerla con mi lengua,esta vez no puso ningún impedimento sino que al contrario se sentó en el suelo apoyando su espalda contra el árbol dejándose llevar por el placer que mi boca le proporcionaba.

Después de un rato en este estado parece que se volvió bastante más sumiso así que decidí bajarla un poco más esta vez hasta mis pechos, atrapándola entre ellos y frotándola enérgicamente mientras podía ver en su rostro como estaba tan excitado que no se resistiría a nada de lo que quisiera. Ya harta de esperar, decidí tomar de una vez lo que tanto deseaba,me coloque sobre él de rodillas y mientras abría los ojos aun pensado en los placeres que acababa de darle la introduje completamente en mi interior mientras yo empezaba a moverme él aprovechó para llevar sus manos a mi culo para estar bien agarrado marcándome el ritmo al que quería que me moviera. Mientras aprovecho la posición para retomar mis pechos y disfrutar de mis pezones,fui acelerando cada vez más el ritmo para llegar al orgasmo y cuando estaba casi apunto el me dio la vuelta y me puso a cuatro patas embistiéndome con tanta fuerza que a la segunda estocada me corrí con un grito ahogado, estaba exhausta, pero quería seguir y él no parecía tener intención de  parar,notaba su sexo duro como el acero entrando y saliendo brutalmente de mí  estábamos tan calientes que yo chorreaba de placer me agarro de los brazos tirando de mí hacia atrás para sentirla hasta el fondo y nuestros cuerpos se fundieron a la vez en un grito de placer.

Durante unos segundos nos quedamos uno encima de otro con la respiración entrecortada intentando calmarnos, llego el momento de la despedida ya en el borde del parque de camino de nuevo al mismo local. Se giró hacia mí besándome lentamente y sin decir ni una sola palabra se alejó y desapareció al final de la calle. Esa noche sola en la calle bajo la tenue luz del parque me di cuenta que por una vez la cazadora había sido cazada.

Fin

Por Damanegra

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